Hoy, 2 de febrero, la Iglesia celebra la Fiesta de la Presentación del Señor, conocida popularmente como la Candelaria, una jornada cargada de significado en la que recordamos cómo María y José presentaron al Niño Jesús en el templo, reconociéndolo como luz para todos los pueblos.

En este mismo día, la Iglesia celebra también la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, una ocasión especial para dar gracias a Dios por todas las personas que han entregado su vida al servicio del Evangelio, siguiendo a Cristo desde la vocación religiosa.

En nuestro colegio, esta celebración adquiere un sentido muy especial, ya que contamos con la presencia y el testimonio de las Hermanas Discípulas de Jesús, que acompañan y enriquecen la vida educativa, pastoral y humana de nuestra comunidad educativa. Su cercanía, entrega y ejemplo de fe son un regalo para alumnos, familias y educadores.

Además, este año celebramos con especial gratitud los 50 años de presencia de las Hermanas Discípulas de Jesús en nuestro colegio, medio siglo de servicio generoso, acompañamiento y compromiso con la educación desde los valores del Evangelio.

Damos gracias a Dios por su vocación, por su trabajo silencioso y constante, y por formar parte de la historia y del presente de nuestro colegio. Pedimos al Señor que siga bendiciendo su misión y que su testimonio siga siendo luz para todos.