En el Colegio Diocesano Santo Domingo entendemos que el deporte es mucho más que una actividad física o una competición. Es un espacio privilegiado para educar el corazón, aprender a convivir, crecer en valores y descubrir lo mejor de uno mismo y de los demás. Como colegio diocesano, creemos que la formación integral de nuestros alumnos abarca todas las dimensiones de la persona: cuerpo, mente, espíritu y relaciones humanas.
Por ello, durante este curso estamos trabajando y reflexionando algunos fragmentos de la carta del Papa León XIV La vida en abundancia, un texto que pone en valor el deporte como una auténtica escuela de humanidad y crecimiento personal.
En nuestra realidad cotidiana —en los entrenamientos, partidos, competiciones y actividades deportivas del colegio— buscamos que nuestros alumnos interioricen valores esenciales como el esfuerzo, el respeto, el compañerismo, la humildad, la superación, la responsabilidad y la alegría de caminar juntos. Porque educar a través del deporte es también educar para la vida.
Las palabras del Santo Padre nos ayudan a recordar que el verdadero éxito no consiste únicamente en ganar, sino en aprender a compartir, respetar y crecer junto a otros. En definitiva, buscamos que nuestros alumnos descubran que el deporte puede ser un camino privilegiado para formar personas íntegras, capaces de construir relaciones sanas y de vivir con autenticidad los valores del Evangelio.
Entre los muchos mensajes que nos deja esta carta, queremos destacar especialmente algunas frases que estamos trabajando y compartiendo en nuestro colegio:
“El deporte es una actividad común, abierta a todos y saludable para el cuerpo y para el espíritu, hasta el grado de constituir una expresión universal de lo humano.”
“La palabra competición deriva de dos raíces latinas: cum (juntos) y petere (pedir): buscar juntos la excelencia.”
“El bienestar físico no se separa del equilibrio interior, de la responsabilidad ética y de la apertura a los demás.”
“La abundancia no nace de la victoria a cualquier precio, sino del compartir, del respeto y de la alegría de caminar juntos.”
Estas palabras nos inspiran para seguir construyendo un deporte educativo que ayude a nuestros alumnos a crecer no solo como deportistas, sino también como personas.


